Gildas, vino y maridajes desde Salamanca

Siempre pensando en maridajes.

No en un “me apetecen unas gildas con nueces y un vinito porque yo lo valgo”, que también.

Yo como nueces entre una y otra, para que el sabor se vaya y cada bocado empiece de cero.

Me gusta salir a pasear por Salamanca, mi ciudad. Caminar sin prisa, mirar escaparates y dejar que el aperitivo te salga al encuentro. 

Hace unas semanas me detuve frente a una vitrina llena de gildas: aceitunas brillantes, anchoas, piparras, encurtidos bien montados… y esa promesa de placer sencillo que tanto dice de nuestra forma de comer y beber.

La gilda: pequeña, intensa y con carácter

La gilda es un bocado pequeño, pero lo dice todo. Sal, acidez, un punto picante y mucho umami. 

Por eso el vino no es un acompañante cualquiera, sino una parte fundamental de la experiencia.

En función de los ingredientes —anchoa, boquerón, langostino, pulpo, queso— el maridaje cambia. Blancos frescos y con buena acidez, espumosos que limpian el paladar o incluso tintos muy ligeros y sin apenas madera pueden funcionar si la gilda lo pide.

La clave está en probar, ajustar y disfrutar sin reglas rígidas.

Vino, aperitivo y catas de vino en Salamanca

Este tipo de combinaciones son las que trabajo en las catas de vino en Salamanca que organizo dentro de mi proyecto Lavetonia. 

Catas pensadas para descubrir el vino desde lo cotidiano, desde lo que comemos y compartimos, sin tecnicismos innecesarios ni solemnidad.

Porque el vino se entiende mejor cuando se acompaña de algo real, cercano y sabroso. 

Cuando se prueba con calma, se comenta y se vive como parte de una experiencia completa.

Te revelo el lugar de las gildas en Salamanca

Porque sí, este paseo terminó entrando. Y  esto es lo que he probado.

Un sitio donde el aperitivo se toma en serio, donde las gildas están bien hechas, bien equilibradas y con producto que se nota desde el primer bocado.

Está en la calle Azafranal 4, cerca del teatro del Liceo, para que te sitúes.

De esos lugares que no necesitan grandes explicaciones: miras la barra, miras la vitrina y sabes que ahí tu maridaje va a estar  bien acompañado.

Un extra que siempre suma

Y por si las gildas te supieran a poco, también hay embutido. Del bueno. Del que se corta fino, se comparte y hace que el “solo una copa más” llegue sin esfuerzo.

Y sí: yummy, yummy.

Lavetonia: disfrutar el vino desde Salamanca

Desde Salamanca, en Lavetonia, creo experiencias alrededor del vino que nacen de momentos como este: un maridaje bien pensado y ganas de disfrutar sin prisas.

Las catas de vino en Salamanca son una excusa perfecta para aprender, descubrir y, sobre todo, compartir. 

Cerrar tu visita en la ciudad.

Porque al final, el mejor maridaje no está solo en la copa o en el plato, sino en el momento.

A veces no hace falta nada más. ¿No crees?

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