Este verano he venido a un camping del oeste salmantino a diseñar experiencias pensadas para sus campistas, viajeros alojados en casas rurales o simplemente los que recorren esta zona con curiosidad gastronómica.
Y cuanto más tiempo paso aquí, más claro lo tengo: hay pocos lugares mejores para enseñar todo el potencial gastronómico que tenemos en esta parte de la provincia.
Porque en un camping la gente está de otra manera.
Más relajada, con menos prisa y con tiempo para hacer cosas que en su rutina normal no haría.

Y ahí es donde me parece interesante meter la gastronomía: no como una actividad más, sino como una forma de contar el territorio a través de lo que se come y se bebe.
Y en Salamanca, desde luego, hay mucho que contar.
Tenemos aceite ecológico de una pequeña almazara, panes artesanos de las últimas generaciones de panaderos, mieles, vinos de la DO Sierra de Salamanca y también vinos de Arribes, tanto de Salamanca como de Zamora.
Digo Arribes en general porque no todos forman parte de una denominación de origen, y aun así eso no les resta ni interés ni valor.
Al contrario: muchas veces ahí también está la riqueza, en proyectos pequeños, en elaboraciones singulares y en una manera de hacer vino que merece ser mirada con atención.
A partir de ahí he diseñado tres experiencias pensadas para este lugar y para este tipo de público: vino y helado, vino y producto local, pan y aceite.
Sin snobismos.
Sin tecnicismos innecesarios.
Sin convertir una cata en una clase.
Solo probar, preguntar, descubrir y entender un poco mejor qué hay detrás de cada producto, quién lo hace y por qué merece la pena prestarle atención.
Lo que más me interesa de este proyecto es precisamente eso: sacar el producto artesano de los espacios de siempre y llevarlo a otros donde también tiene sentido.

Un sitio en el que hay tiempo, curiosidad y ganas de dejarse sorprender.
Porque hablar de artesanía también es hablar de territorio, de identidad y de gastronomía salmantina.
De pequeños productores, de panes, de mieles, de aceite y de vinos que cuentan una tierra desde muchos sitios distintos: desde la Sierra de Salamanca hasta Arribes.
Para que quien venga unos días al oeste salmantino no solo se lleve descanso, sino también una idea bastante más clara de todo lo bueno que tenemos aquí.
Porque a veces solo hace falta el lugar adecuado para descubrir todo lo que un territorio tiene que contar.

Y en el oeste salmantino, cada producto es también una forma de contar el territorio
🙂 La frase mantra de mi proyecto CONDIMENTA TU VIAJE con experiencias como esta, porque CATAR ES VIAJAR